Sal y flores para la placenta / Trátame bien

By Rubén Darío Roca - agosto 03, 2020

Relatos de un parto en casa


Marce se quedó dormida durante los quince minutos que tardamos en llegar al hospital, ese momento de sueño sirvió como una  recarga de energía gigantesca, de pronto despertó muy lúcida, decía que lamentaba mucho lo que estaba pasando, pero que ahora tendríamos que ser más valientes. Ella estaba dispuesta a seguir dirigiendo su parto, solo habíamos cambiado de lugar.

Inmediatamente después de estacionar, salí corriendo por una silla de ruedas, esto alertó al personal de enfermería de la emergencia; al entrar a la sala con Marce, no podían creer que había llegado una mujer pariendo de madrugada

— ¡Aquí hace más de dos años que no pare nadie! -  Afirmó la enfermera mirándonos atónita.

La doctora de guardia pidió que acostaran a la paciente en una camilla, procedería a constatar las dilataciones; cuando la mujer de bata blanca se acercó, Marcela la tomó por el brazo, leyó el nombre en el gafete y le dijo:

— María, por favor trátame bien.

Esta exigencia sensibilizó de inmediato a todo el personal que nos rodeaba; acostumbrados a un calendario de cesáreas, hoy les tocaba volver a los orígenes, escudriñar en su oficio, se volcaron a atender a Marce con obsecuencia; la doctora María pidió preparar la sala de parto, anunció que estaba a punto de llegar el bebé

Si te hubieses tardado diez minutos más, de seguro parías en casa.

Ella no sabía que ese era nuestro propósito.


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1 comentarios

  1. Excelente este espacio para leernos y vernos en la bella labor de dar luz y vida

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