Lugar común: la casa
Apreciaciones en tiempos de cuarentena.
Los sonidos:
El de las puertas cambia según el miembro de la familia que las abre o cierra. Date cuenta que al escuchar el sonido de alguna, dices o piensas cosas como:
- Llegó mi papá.
- Esa es mi abuela que está saliendo.
Interruptores de electricidad:
¿Ya te fijaste en el sucio que se acumula en los encendedores de los bombillos? Échales una limpiadita.
Las plantas y las flores:
Al regar las plantas que crecen en tu patio, seguramente piensas en el sabio consejo de los abuelos:
- La mejor época para podarlas es mientras la luna mengua.
Buen momento para apreciar la belleza de la luna, además de reconocer el nombre de las flores y sentir el olor de los jazmines.
Los cuadros:
Ese habitante común que pasa desapercibido tiene año de nacimiento. Fíjate en la fecha que el autor imprimió en su obra.
¿Tiene más años que tú?
Las serendipias:
El hallazgo inesperado que llegará sumergiéndote en las profundidades del clóset, el cuarto o la sala. Seguramente ordenando la gaveta de las camisas, encontrarás la media azul que pensabas perdida. Seguramente ordenando la gaveta de las medias, encontrarás el zarcillo que corresponde a la tapita que hallaste barriendo debajo del sofá.
Los álbumes de fotos:
Mirar las fotos del álbum familiar causa la alegría o la nostalgia de lo vivido. Es como un dejavú intencional.
Las conversaciones:
Libres del selfie y la distracción del celular, son el mejor elemento para perpetuar la risa, las historias y las buenas nuevas.
En fin; estando en casa todo el día, todos los días, te das cuenta que no es un lugar tan común como pensabas.
- Por cierto,
¿En tu casa también hay una ventana que nunca se abre?

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