Sal y flores para la placenta

By Rubén Darío Roca - julio 15, 2020

 Relatos de un parto en casa


 


Comenzó el parto

Lo primero fue el tapón mucoso; una sustancia muy similar al gargajo que brotaría de la garganta de cualquier persona que padece gripe, con la única diferencia que esta vez no lo escupió la boca, sino la vagina de Marcela.

 — Los médicos no advierten acerca de este hecho -  al menos a nosotros ningún obstetra nos dijo que ese moco inerte en el piso anuncia el inicio de un parto.

 En la plenitud de las cuarenta y un semanas de embarazo, Marcela estaba feliz con la idea de parir en casa sin parteras, sin médicos, sin doulas; solo estaríamos ella y yo, una idea un poco salida de onda en los tiempos de la modernidad donde las consultas de rigor están a un whatsApp de distancia y las cesáreas son la orden del día en las clínicas especializadas en maternidad.

Ver a Marcela feliz por expulsar el moco fue lo mismo que verme a mi temeroso de la vorágine de acontecimientos inusuales que además de atender tendría que documentar.

 Ella contemplando el moco como quien contempla un rubí, me dijo:

   Amor, hoy parimos, arregla la cámara para que grabes todo.

Pasamos nueve meses sumergidos en libros y documentales que nos indicaban que todas las mujeres de la tierra son perfectamente capaces de parir sin dolor, sin anestesia, sin oxitocina sintética; en fin, sin violencia obstétrica. Pero ahora era yo quien estaba fijando el trípode frente a la cama blanca llena de toallas clínicas impecables que debían mantenerse así para la escena según la cinematografía; mientras tanto, Marcela se maquillaba como si fuese la invitada especial de una fiesta, y es que la algarabía de parir es idéntica a la de una celebración. Llamó a sus amigas, ninguna todavía podía creer que de verdad estaba decidida a tener al bebé en casa, ella anunciaba la salida del tapón mucoso como la noticia más importante del universo, y no hubo llamada que no tuviese algún reproche con tono de alarma, todas le preguntaron si estaba segura de semejante decisión, ella solo se limitaba a contestar que nunca había estado tan segura en su vida.

Después de colgar, las amigas de Marcela recibieron como regalo una hermosa fotografía del moco acompañada de un mensaje que decía:

     “Te quiero, hoy serás tía.”


  • Share:

You Might Also Like

2 comentarios

  1. Excelente iniciativa! Que sirva para seguir aportando y de ejemplo a nuestras mujeres!

    ResponderEliminar
  2. Que bello mostrar como un moco puede representar la vida, si me fuese llegado esa foto diría primero, ay que lindo moco, seguido de un Seré tío. Jajaja gracias por compartirlo hermano, Es hermoso que aun hay quienes deciden decirle no al sistema y vuelven a la naturaleza humana. Al final lo otro es la normalizacion de todo. Un abrazo. Luis.

    ResponderEliminar