Relatos de un parto en casa
Comenzó el parto
Lo primero fue el tapón mucoso; una sustancia muy
similar al gargajo que brotaría de la garganta de cualquier persona que padece gripe,
con la única diferencia que esta vez no lo escupió la boca, sino la vagina de
Marcela.
Ver
a Marcela feliz por expulsar el moco fue lo mismo que verme a mi temeroso de la
vorágine de acontecimientos inusuales que además de atender tendría que
documentar.
Ella contemplando el moco como quien contempla
un rubí, me dijo:
— Amor, hoy parimos, arregla la cámara para que grabes todo.
Pasamos
nueve meses sumergidos en libros y documentales que nos indicaban que todas las
mujeres de la tierra son perfectamente capaces de parir sin dolor, sin
anestesia, sin oxitocina sintética; en fin, sin violencia obstétrica. Pero
ahora era yo quien estaba fijando el trípode frente a la cama blanca llena de
toallas clínicas impecables que debían mantenerse así para la escena según la
cinematografía; mientras tanto, Marcela se maquillaba como si fuese la invitada
especial de una fiesta, y es que la algarabía de parir es idéntica a la de una
celebración. Llamó a sus amigas, ninguna todavía podía creer que de verdad
estaba decidida a tener al bebé en casa, ella anunciaba la salida del tapón
mucoso como la noticia más importante del universo, y no hubo llamada que no
tuviese algún reproche con tono de alarma, todas le preguntaron si estaba
segura de semejante decisión, ella solo se limitaba a contestar que nunca había
estado tan segura en su vida.
Después
de colgar, las amigas de Marcela recibieron como regalo una hermosa fotografía del
moco acompañada de un mensaje que decía:
“Te quiero,
hoy serás tía.”

2 comentarios
Excelente iniciativa! Que sirva para seguir aportando y de ejemplo a nuestras mujeres!
ResponderEliminarQue bello mostrar como un moco puede representar la vida, si me fuese llegado esa foto diría primero, ay que lindo moco, seguido de un Seré tío. Jajaja gracias por compartirlo hermano, Es hermoso que aun hay quienes deciden decirle no al sistema y vuelven a la naturaleza humana. Al final lo otro es la normalizacion de todo. Un abrazo. Luis.
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