RUBÉN DARÍO Y SU CLARIVIDENCIA PAISAJISTA EN TODAVÍA NO SÉ
El nombre del autor de este poemario nos
hace pensar en el Rubén Darío modernista, pero no. Se trata de Rubén Darío Roca, nacido en
Barinas, en 1991. Es decir que nació
bajo el cielo de libertad del llano venezolano y es uno de los herederos de la
vanguardia poética de la saludable Literatura escrita en Venezuela.
Así pues, este libro que nos regala, con
el título sugestivo “Todavía no sé”,
la mirada de la generación de Oro de la República Bolivariana de Venezuela, que
no sólo es hábil en el deporte sino que posee el discurso de la belleza, la
esperanza, la lucha, el compromiso y la vida.
Con éste título Rubén Darío nos habla de
la duda, esencial para un escritor, pero también nos refleja la capacidad para
expresar las inquietudes propias ante el presente y el futuro de la revolución
bolivariana, la amistad, el amor y la muerte, como sino de esta época en que
nos encontramos: tiempos convulsos en que la juventud venezolana se debate
entre el progreso y el colonialismo.
Su trabajo es de alta factura discursiva
y en él podemos leer metáforas cargadas de intencionalidad para definir los
procesos existenciales de quienes están a merced de la vida y del entusiasmo,
comprometido, abordando desde la poesía, la entrañable esencia de la
descolonización como parte de la afrenta libertaria.
“Por
allá” es el poema que abre este libro. Se inicia pues la
duda sobre el futuro pero también la certeza de la solidaridad, de la
inquebrantable querella, de la importancia de no dejarse avasallar por el
Síndrome de Estocolmo, dando pie a la palabra que se revela única y ferviente
asaltándonos luego con la lectura “Con la
Bandera”, cual símbolo de la lucha
permanente por el futuro.
Su voz poética es constante en los 40
poemas que conforman este trabajo y la temática del mismo se divide entre el
amor humano, la revolución y la muerte que nunca deja de ser esperanza. Y no sólo el amor como enamoramiento sexual,
sino también el producto del desengaño, de las dudas, de la angustia y las anticipaciones
catastróficas que se tienen ante la posteridad. Así pues podemos leer que su
angustia que es la angustia universal:
“El desengaño porque no comes cuento
lo amorfo de mis brazos torcidos
lo útil de un lagrimal de más
esa abstinencia obligada por gusto
una historia interrumpida por el cuestionamiento
mutuo
recuerdos matemáticos de una única noche
la negación por lo que nos espera
esa rara forma de dormir con la pierna
en el abdomen
los fármacos y el alcohol que
desobedecen la despedida
tanta resaca
tanto tiempo
tanto
reclamo
tonta alegría.”
Las despedidas a los amigos muertos se
abren entre el dolor oculto de los versos y nos dice el poeta:
“Aquí nos despedimos
por
la sinceridad de los poetas
confieso que mi temor a la distancia me
revuelca,
tanta lucha por los tiempos
y la muerte desgraciada sigue con su
costumbre de no avisar que está cerca
si usted lo quiso así porque sabía que
estaría en el trascender de la historia
vaya tranquilo
que un día nos encontraremos por ahí
después de la brisa”
En ambos textos podemos evidenciar la
angustia permanente de esta sociedad que se va diluyendo entre las realidades
personales, la incuestionable muerte y la esperanza que no quiere resultar
herida. También veremos en todo el
poemario el juego con los espacios, las respiraciones en forma de lluvia y la
belleza del texto sobre la hoja en blanco, aforismos y poemas breves con la contundencia
de la poesía del decir.
El canto a la amistad incondicional se
ve transversalizado por la mágica sombra de la lucha de los comunes, de los
encuentros entre iguales, por la defensa de las ideas, por las pequeñas
batallas cotidianas que emergen en los murales aderezados con la pobreza del
bolsillo y las ganas de mantener la vigencia de una sociedad que ha venido a
reconocerse entre los espacios vitales, como un pueblo que no se cansa de
perseguir las utopías.
En el texto que da nombre al poemario,
“Todavía no sé”, el poeta nos habla del camino de la lucha en este momento
histórico, en la que la sociedad busca planteamientos lógicos y certezas para
la continuidad de la idea de la transformación de la sociedad. En este texto el poeta aparece como un gran
Polifemo que no quiere ser blanco de la incapacidad de un Ulises, triunfador de
mil batallas, pero quien no tiene dentro de sí el delicado arte de comprender
las diferencias.
Nos dice el poeta:
“clarividencias
paisajistas
el
poetariado de esta culpa
las
mil palabras de rebeldía
y
unos cuantos poemas
que todavía no sé.”
La
enorme duda ante la vida, la cotidianidad, la convivencia, los cambios
abruptos, la tolerancia que no termina siendo flexible se abre verso a verso en
este poema que, sostenido en sustantivos y que nos enfrenta a la mecánica
sociológica de nuestro empeño en seguir adelante, a pesar de que todavía no
sabe, no sabemos pero seguimos en la construcción de una sociedad emergente.
¿Y
qué es lo que hay que saber? ¿Cuáles son las esas enormes puertas que aún nos
esperan para ser abiertas al ojo lector? ¿Cuál es la promesa de la palabra
entre tanta incertidumbre? Muchas de estas respuestas las encontraremos en este
libro que tengo a bien dejarlo en las manos de los lectores como una muestra de
compromiso con la humanidad. Este libro se abre paso por sí mismo en cada
texto.
Ingrid
Chicote
2015

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